Hoy ha sido un viernes solemne. No sólo porque en los números ha sido el peor día de todos desde que explotó la emergencia en Italia: Hoy se superaron todas las peores cifras de los demás peores días. 969 muertos en las últimas 24 horas para sumar 9 mil 134 víctimas.

Los contagios llegaron a 86 mil 498, y con ello, ya volvimos a superar a China en este rubro. Increíble. Quizá por eso, cuando el Papa rezaba en la Plaza de San Pedro infinitamente vacía, la soledad fue muy significativa. “Desde hace semanas la noche llegó y las tinieblas se apoderaron de nuestras calles y ciudades”. “Nos sentíamos fuertes y capaces de todo, pero la tempestad desenmascaró todas nuestras vulnerabilidades”. “Se desmontaron todas nuestras seguridades”.

Qué triste canción... “Y de repente, nos dimos cuenta de que estamos en un mundo enfermo” y que “ninguno se salva solo”. Eso, en síntesis dijo Francesco antes de concluir con la bendición Urbi et Orbi desde un Vaticano desolado, donde hoy se podían perdonar todos los pecados.

Luego, la idea de la unidad, la reforzó Sergio Mattarella, el Presidente de la República, quien lanzó el enésimo llamado a la Unión Europea después de que ayer no se logró ningún acuerdo en el Consejo Europeo: “Entiendan la gravedad de la amenaza, antes de que sea demasiado tarde”. Mientras, la mancha voraz sigue extendiéndose en este continente. Pero pensándolo bien, aquí por momentos solemnes desde hace rato no se para.

A mediodía en Bologna, la capital de Emilia Romagna, la segunda región más afectada por el virus, después de Lombardía, sonaron todas las campanas de sus iglesias a las que se unieron las del Palacio comunal. Un homenaje para las víctimas del coronavirus desde el inicio de la emergencia a la que se unieron hebreos y musulmanes.

Otro momento fue en Milán, donde el arzobispo Mario Delpini acudió a diversos cementerios de la ciudad para bendecir todos los últimos féretros antes de su sepultura. Aquí, el número de contagios ha crecido, pero no tanto como sigue ocurriendo en Bérgamo.

Por eso, y como un acto de solidaridad a la ciudad y al alcalde que no se detiene en ningún momento, el próximo martes 31 todas las banderas italianas estarán a media asta. Ese día todos los alcaldes italianos también se pondrán solemnes. Usarán su gama tricolor y de frente a cada palacio de gobierno, harán un minuto de silencio por todas las víctimas de la epidemia de esta nación. Mientras, en casa ya comenzamos a hacer los trabajos de Pascua, porque como también dijo el Papa, un todavía," todavía lo tenemos".