Les platico que anduve en Tehuacán. El trabajo y los amigos me trajeron de nuevo y me hicieron recordar que hace muchos años tuve la fortuna de visitar por primera vez las cuevas del maíz en Coxcatlán, Puebla. Según investigaciones arqueológicas, ahí tuvo lugar la domesticación del maíz a partir del Teozintle.

Durante los años sesenta del siglo XX el Arqueólogo norteamericano Richard McNeish desarrolló el Proyecto arqueológico del Valle de Tehuacán. Exploró las cuevas de El Riego, Abejas, la Presa Mequitongo y la famosa cueva de Coxcatlán.

Se supone que entre el año 10000 a.n.e. (antes de nuestra era) y el 7000 a.n.e. los grupos humanos residentes en el valle lograron reproducir maíz y muchas especies vegetales útiles para consumo humano, a través de un largo proceso de selección que culminó con un sistema agrícola que permitió el sustento de las sociedades de la época.

Los hermanos oaxaqueños dicen que no, que el maíz fue descubierto en Guilá Naquítz… puede ser, pero no hay problema, hace 10000 años la división política no existía, Oaxaca y Puebla tampoco.

Somos arqueólogos y estando tan cerca no pudimos resistir, nos lanzamos a Coxcatlán. Desde antes de entrar en la comunidad la gente nos indicó que debíamos acudir a la presidencia municipal, ahí nos remitieron a la Casa de Cultura, donde recibimos la mala noticia de que ya no es posible visitar la cueva ni la presa sin permiso previo del Comité ejidal. Somos arqueólogos, nos parece correcto que ahora sí se controle el acceso y se cuiden los sitios arqueológicos, que han estado abandonados por las autoridades e instituciones durante más de cincuenta años.

Muy bien que las protejan, pero lo triste del asunto es que nos preguntaron ¿Qué tienen de importante esas cuevas? ¿quién es Richard McNeish? Estamos instalados en la inercia del turismo vacío, en toda el área cercana se reitera hasta el cansancio el eslogan “cuna del maíz”, pero pocos son capaces de explicar el origen del concepto. Parece que el Turismo cultural es todo menos cultural.

De regreso a Tehuacán, y sin haber visto la cueva, se nos ocurrió buscar alguna calle, alguna escuela, alguna placa, cualquier alusión a Richard McNeish. Es muy cierto que debemos exaltar nuestra herencia cultural originaria, pero también debemos reconocer las aportaciones de muchos científicos e intelectuales extranjeros que han legado a México verdaderas experiencias de valor, que marcan nuestra cultura y dejan escuela.
A falta de una calle con baches o de un busto mal hecho, hoy queremos reconocer la obra de Richard McNeish en México.

Fotografía de las excavaciones arqueológicas de Richard McNeish en Coxcatlán, circa 1960.