La emergencia sanitaria por el Covid-19 ha acaparado, y con razón, las acciones del gobierno de México en sus diferentes niveles. Las campañas preventivas, el cuidado de la población, pero también los proyectos científicos y de investigación se han dirigido en su totalidad a la atención del coronavirus; sin embargo, pasada la pandemia, las autoridades de Salud del país deberán enfrentar otros virus que afectan a la población, en espacial el dengue, zika y sarampión.

Los casos de dengue en México han duplicado sus cifras con respecto al mismo periodo en 2019, que fue un año muy duro, pues se presentaron cinco veces más casos que en 2018. Sin embargo, hasta la semana 18 de este 2020 (actualizada al 7 de mayo), hay 2 mil 777 casos confirmados frente a los mil 694 casos de 2019, y van 11 defunciones frente a las tres muertes que iban el año pasado en el mismo periodo.

En cuanto al zika, que junto con el dengue es un virus que se contagia por piquete de mosquito, hasta la semana 17 (actualizada al 4 de mayo), hay confirmados tres casos de pacientes infectados en Morelos, Quintana Roo y Veracruz, así como el caso de una mujer embarazada a quien se le confirmó el virus en Quintana Roo.

Además, este 2020 México ha enfrentado otro virus respiratorio además del Covid-19: el sarampión. El 24 de abril las autoridades informaron haber controlado el brote de sarampión, sin embargo, han sumado 14 nuevos casos (actualización al 8 de mayo) y ya son 164; de éstos, 133 se registraron en la Ciudad de México, 29 en el Estado de México, y 2 en Campeche.

Datos de la propia Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud federal muestran que México no sólo enfrenta el coronavirus, también otros virus, que pasada la pandemia deberá atender con prontitud, en especial el dengue, que reportará incremento de casos, pues ha comenzado la temporada de lluvias y con ella el incremento de poblaciones de mosquitos en casi todo el país, a excepción de la Ciudad de México y algunas zonas del centro, como Tlaxcala.

Peligro en temporada de lluvias

“El dengue está corriendo fuerte como río subterráneo, silenciosamente; todos los titulares, todas las noticias se los está llevando la pandemia del Covid-19, como es natural, pero eso no quiere decir que el dengue esté olvidado, ni controlado, al contrario, el dengue está rampante ahí, es como un río subterráneo que va por allí sin llamar tanto la atención y sigue estando ahí”, afirma el doctor Juan Ernesto Ludert León, del departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Cinvestav.

El investigador nivel III del Sistema Nacional de Investigadores dice que de manera natural el dengue hace ciclos y tiene picos, periodos de baja actividad, por ejemplo, en 2017 que fue un año de pocos casos, luego en 2018 hubo un repunte, y llegó 2019, “lo que aparentemente ocurrió el año pasado es que el pico fue más alto de lo que se esperaba”.

“La realidad es que es un virus que responde directamente a la densidad de población de mosquitos; en mayo uno esperaría un repunte de casos porque empieza la temporada de lluvias; el mosquito, a diferencia de lo que la gente cree, no se cría en aguas negras sino en agua limpia, entonces son las aguas de lluvia estancadas en llantas, en troncos de árboles, en albercas abandonadas donde realmente se dan los criaderos de mosquitos”, afirma.

La llegada de la temporada de lluvias usualmente implica un repunte en poblaciones de mosquitos y automáticamente en los casos de dengue. Más en México, un país propenso, dice Ludert, pues tenemos costas muy largas, desde Baja California hasta Chiapas y de Tamaulipas a Quintana Roo; y lo posiciona en segundo lugar en casos de dengue en Latinoamérica, abajo de Brasil.

“La única zona libre de dengue es la Ciudad de México y zonas aledañas por la altura; otra condición de México que no ayuda es que tenemos los cuatro serotipos. Aunque en los últimos años han predominado los serotipos 1 y 2, también están presentes los 3 y 4, y cuando los cuatro serotipos están en un mismo país se pueden producir eso que llaman condiciones de hiperendemicidad, que es un factor de riesgo para que haya un aumento de casos de dengue severo o de dengue hemorrágico”, afirma el doctor.

Tampoco ayuda que sea un país subdesarrollado. El investigador cita el caso de los dos Laredos, es decir Laredo y Nuevo Laredo, la misma ciudad dividida por un río. La parte de Estados Unidos tiene muchos mosquitos y una baja prevalencia de dengue, la parte mexicana tiene menos mosquitos, pero más dengue; la diferencia es el modo de vida.

“Esto es triste pero sí, el dengue es una enfermedad que está ligada a la pobreza y a la marginación, igual que el zika y otras enfermedades; no tener agua corriente y tener que almacenar agua en tinacos es un factor social que hace que las poblaciones de mosquitos sean más altas; el no tener casas con buenas mallas metálicas, mosquiteros, también”, afirma el investigador

El rebrote 

En lo que va del año, con corte al 8 de mayo, ya son 164 casos confirmados del virus del sarampión, principalmente en Ciudad de México, donde se registran 133 casos. La doctora Rosa María del Ángel, vicepresidenta de la Sociedad Mexicana de Virología, asegura que ésta es una enfermedad exantemática que se presenta principalmente en niños.

“En México habíamos dejado de verla en los últimos años porque el virus que causa esta enfermedad es un paramisovirus y tenemos una vacuna muy buena para evitar el sarampión; a los niños primero se les ponía la Triple viral, que se les daba desde muy pequeñitos y es parte del esquema de vacunación, y después se daba un refuerzo; incluso en algún momento se cambió por la Quíntuple viral, que se aplica en algunos esquemas de vacunación”, señala la doctora Del Ángel.

La también investigadora del departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Cinvestav dice que la Triple viral, para sarampión, rubiola y paperas, enfermedades exantemáticas de la infancia, es una vacuna muy buena, por lo que no había casos reportados; el problema se presentó hace algunos años por dos factores importantes, uno de ellos es la falta de vacunación, es decir, familias que deciden no vacunar al niño; y el otro es desabasto de vacunas, y eso nos deja con poblaciones que no están protegidas y son poblaciones vulnerables”.

“Entonces si hay un caso de sarampión, esta población vulnerable va a ser fácilmente contagiable, y si le sumamos que el sarampión es un virus respiratorio como el Covid-19 y que tiene una capacidad de dispersión mucho más elevada, entonces es mucho más fácil contagiarse”, dice la doctora y agrega: “Una persona infectada con Covid puede contagiar de 2.5 a cinco personas, en el caso de sarampión, una persona infectada puede contagiar a entre 12 y 15 personas; es bastante riesgoso tener casos y tener individuos susceptibles a la infección”.